24 de febrero de 2012

TEATRO | "Pájaro Negro. ¿Cuál es tu precio?" de Pérez Costa y Medina | Un mundo de finales, no de principios


Por Guillermina Gandola

¿Todos tenemos un precio? ¿Cuál es el precio del precio?  ¿Cuál es el tuyo? 

La comedia dramática Pájaro Negro expone estas preguntas que quizá no tengan respuesta o quizá, tengan varias. 

Pájaro Negro, dirigida por Nicolás Perez Costa y Nacho Medina nos presenta varias problemáticas inherentes al ser humano porque según Nacho, el teatro no sólo tiene que contar una historia sino dejar un mensaje. Y esta comedia dramática dejó varios. 

Patricia y René, dos hermanos corrompidos por el desamor de una madre que está por morir y que toda su vida llenó la ausencia con billetes de colores y Célica una tía que aspira a llenar el vacío que deja su hermana para llenar el suyo al no poder tener hijos. ¿Cómo puede llenarse un espacio que en su naturaleza es vacío? 

Ahora que realmente se acerca la ausencia irremediable, la muerte, la madre vuelve a mezclar dinero con amor y pretende comprar la reconciliación entre los hermanos: sin reconciliación, no hay herencia. 

René se niega a caer nuevamente en esta relación basada en dinero, sus principios no se compran (quizá se vendan). Patricia es capaz de vender su alma por la herencia y no comprende la decisión de su hermano y “socio”. Para ella, los sentimientos de René no son más que limitaciones para su próspero futuro. Desesperada, Patricia recurre a David un chico que toca la guitarra pero que no puede componer sus canciones ahogado por las deudas, él piensa que la causa de esa limitación es la falta de dinero. David demuestra que cuando uno no puede escaparse del dinero el dinero trae problemas…no tenerlo también. A él le falta dinero pero tiene a alguien que lo ama en secreto, lo imagina, lo siente en cada paso que da, en cada nota que toca. René, su vecino, lo está amando y es capaz de renunciar a sus principios para poder comprar el amor de David.  

Pájaro Negro reflexiona sobre los entramados familiares y las individualidades que lo componen a partir de canciones interpretadas por los actores que dirán lo implícito en un tono musical, una mueca, una mirada profunda. Y nos harán comprender que el dinero vuela como un pájaro negro, oscuro, penetrante, solitario. Bello y amado para algunos, “odiado” por otros.

"Pájaro Negro. ¿Cuál es tu precio? De Nicolás Pérez Costa y Nacho Medina. Elenco: Stella Maris Faggiano, Laura Manzini, Nacho Medina. Nicolás Perez Costa, Contrabajo: Nano Levy Bass. Asistencia de Dirección: Nahuel Saá, Iara Sarmiento. Producción Ejecutiva: Katalina Nuñez. Vestuario: Saldivia Spiridone. Escenografía: Jair Bellante. Coreografía: Luciano Cejas. Dirección musical y vocal: Nacho Medina. Dirección General: Nicolás Perez Costa. Jueves 21.30. En Ofelia Casa Teatro, Honduras 4761. Entrada: $70 (desc. con promociones)

19 de febrero de 2012

TEATRO | "El secuestro de Isabelita" de Daniel Dalmaroni | La militancia creadora



Por Sandra Ferreyra


Durante el gobierno de Isabel Perón, una agrupación, formada por militantes expulsados de Montoneros por “fierreros”, planea y ejecuta el secuestro de la presidenta. El problema es que parece haber acontecido una confusión: la mujer que tienen en su poder dice ser Isabel Pavón, una mucama de la quinta de Olivos muy parecida a la “señora”.  La frustración de este ambicioso acto revolucionario y la necesidad de resolver el problema desata una serie de desopilantes acciones y reflexiones en el marco de un discurso militante que muestra más su capacidad de construir ficciones que de cambiar la realidad. Es en esa exhibición de la ficción detrás de la historia en donde más se luce el trabajo del autor y director, Daniel Dalmaroni, y de los actores.  


La trama de El secuestro de Isabelita es un entretejido de fantasías. La fantasía de una mucama y su novio, jefe de maestranza de la quinta de Olivos, quienes se ponían la ropa del General y su mujer para hacer el amor en el despacho presidencial; la de los operativos, en los que los militantes “actúan” ataques de epilepsia y estrategias de seducción; la de los nombres de guerra de los militantes, identidades ficcionales que se arman y se desarman en el pasaje de una agrupación a otra; la de las asambleas y los juicios revolucionarios que son verdaderas puestas en escena. En el verosímil de la militancia todo esto es posible, y más. 

El absurdo en el que vive este grupo de jóvenes se cierra con una de dobles. Un jardinero cuenta la historia del brujo y el doble de Perón y abre otras posibilidades para el desarrollo de la izquierda peronista: otra ficción, en la que un hijo ilegitimo del General encabeza el movimiento revolucionario que impide el golpe de estado y devuelve el poder al pueblo. En un final, que abrupta y conmovedoramente cambia el clima, vemos como queda trunca esta nueva utopía.

Lejos de ser una burla, la parodia de la militancia que Dalmaroni compone ahonda en uno de los sus aspectos más interesantes: la capacidad de imaginar y creer lo imaginado, la incesante creación de mundos posibles y deseables. 

Dramaturgia y Dirección: Daniel Dalmaroni. Elenco: Mariano Bicain, Gabriel Kipen, Ivana Averta, Gastón Courtade, Daniela Nirenberg, Juan Mendoza Zélis, Daniela Zayas y Sonia Martínez. Escenografía e Iluminación: Marcelo Salvioli. Vestuario: Cecilia Carini. Asistente De Vestuario: Alma Salvioli. Asistente De Escenografía: Iván Salvioli. Diseño Sonoro: Malena Graciosi. Fotografía: Gustavo Rodrigues Goncalves. Asistente De Dirección: Ariel Nesterczuk. Producción Ejecutiva: Leticia Hernando. Sábados, 22.30 hs. Teatro del Pueblo, Av. Roque Sáenz Peña 943. Entrada $60, Jubilados y estudiantes $35.

17 de febrero de 2012

TEATRO | "Un poco me molesta pero un poco no" dirigida por Carlos Belloso | Una familia que no sabe lo que quiere

Por Guillermina Gandola

Un poco me molesta pero un poco no, escrita e interpretada por Pablo Picotto y dirigida por el actor Carlos Belloso, es un unipersonal que transforma la cotidianeidad familiar en risa, una risa constante, compulsiva e inevitable, gracias a monólogos brillantes, exactos en cuerpo y palabra. 

Además, la versatilidad multifacética de Picotto le permite convertirse, al mismo tiempo, en un matrimonio, tres hijos y un abuelo. 



Picotto encarna a Edith, una mujer angustiada por sentirse el último orejón del tarro, incomprendida por su marido cuando le dice que ella quiere ser ella, solo ella. Su problema es que quiere hacer algo de su vida, pero no sabe qué. 

Luego, el actor se convierte en Nino, un niño de 4 años que no comprende lo que dicen los grandes, y al que le gusta jugar con su nave espacial: un lavarropas con el que planea viajar a la frontera del universo para encontrarse con el siempre discriminado Power Ranger verde y Papá Noel. 

Además, Picotto es Gerardo, el hombre de la casa, pelado y de bigotes que vive, atado al realismo de su trabajo de ferretero y enojado con los clientes que no saben lo que quieren. Como esa señora que le fue a comprar un “tornillo de esos que se enroscan”. Gerardo tiene porte de un hombre que sí sabe qué quiere, pero al mismo tiempo, no sabe responder las preguntas de su hijo de 4 años ni consolar a su angustiada mujer. 

Con rastas y remera hawaiana, Picotto es Ramiro, un adolescente que según su madre está poseído por el espíritu de la pelotudez porque ¡tampoco! sabe qué quiere hacer con su vida. Es que él no hace, piensa. Reflexiona acerca de Dios, el Universo, la marihuana y el socialismo. El actor y autor cambia entonces las rastas por una peluca rubia y un blazer y se  transforma en Melany, la hija mayor estudiante de Marketing que trabaja en un call center. Y después, encorva su espalda, arruga su cara y es Nicola, el abuelo, a quien de chico le prohibieron todo, después lo llamaron fascista y a edad avanzada, descubrió la cura a todos sus dolores en una planta nacida de la tierra... 

Este unipersonal está construido a partir de un humor espontáneo, simple y profundo, que propone opciones y rompe estructuras. Clarifica. Un humor basado en la observación y comprensión de lo cotidiano que encuentra en la sutileza su originalidad.



Autor e intérprete: Pablo Picotto. Dirección general: Carlos Belloso. Vestuario: Nancy Gay, Julia Isnardi. Escenografía: Julia Isnardi. Maquillaje: Nancy Gay, Gabriel Tomaso. Fotografía: Nancy Gay, Gabriel Tomaso. Diseño gráfico: Labate Saccol. Producción: Germán García. Dirección artística: Ricardo Rodríguez Miró. Viernes 21.30 hs. Paseo Lla Plaza, Av. Corrientes 1660. Entrada: $50.

15 de febrero de 2012

TEATRO | "Señorita Julia" dirigida por Marcelo Velázquez | Julia renovada



Por Lía Noguera


Una vez más, Señorita Julia de August Strindberg sube a escena, y en esta ocasión lo hace en la versión realizada por Enrique Papatino, con las actuaciones de Josefina Vitón (Julia), Paula Colombo (Cristina) y Gustavo Pardi (Juan) y bajo la dirección de Marcelo Velázquez. 

Este director que ya ha sabido degustar el placer de transitar por los clásicos universales, así como también ofrecernos un recorrido por algunos dramaturgos contemporáneos, logra nuevamente valerse del universo discursivo de las teatralidades canónicas y en esa apropiación realiza su propio gesto poético. Porque, ¿qué sentido tendría desnudar el pasado y el presente nefasto de Julia si no es para proponerlo como un imaginario identificador de realidades, que si bien presentes hacia fines del siglo XIX –momentos en los cuales fue escrita la obra- aún continúa significando en la contemporaneidad? Si bien la lucha entre clases sociales, la opresión de la mujer en un espacio regido por la mirada patriarcal, la imposibilidad de ascenso económico, entre otras, son las temáticas que saltan a la vista cuando leemos o vemos este clásico sueco, lo interesante es profundizar en los costados quizá más opacados del texto y que en nuestra actualidad son aquellos que calan en lo más hondo. 

Y eso es lo que hace esta nueva Señorita Julia, puesto que privilegia y acentúa el universo ficcional, los juegos y los sueños que sustentan la vida de los tres personajes protagonistas, un sustento que será primordial a la hora de permanecer, de soportar la opresión en la que viven. Julia, la hija del conde quien la ha dejado junto a sus criados durante la fiesta de San Juan, bebe y baila con su criado, y durante esas escenas exhibe sus intentos de dominación. Pero en el discurrir de estos momentos lúdicos, ella quedará prisionera y la relación dominado-dominador se invertirá y solo una salida será posible: terminar con los sueños de libertad. Sueños y realidad se contraponen, así como se oponen los representantes del pueblo a la unión de clases y todo esto es narrado desde un mínimo espacio escenográfico que, acertadamente realizado por Gastón Nanni, logra acentuar y destacar la articulación entre escena y extra escena. 

Ahora bien, si la efectividad de esta puesta está dada por las lecturas del texto que tanto Papatino y Velázquez realizaron y lograron plasmar en la escena, en el plano actoral el componente semántico de la obra logra sustentarse. Si bien existe una disparidad entre las actuaciones femeninas y la masculina, esto seguramente está dado por la fuerte presencia de Gustavo Pardi en el escenario, que logra variar los tonos como así también articular los diferentes matices que su personaje requiere. Un excelente trabajo por parte de este actor, que con todo lo antedicho, hacen de esta nueva Señorita Julia una novedosa revisión del  clásico universal. 

"Señorita Julia" de August Strindberg. Versión: Enrique Papatino. Dirección: Marcelo Velázquez. Con Josefina Vitón, Gustavo Pardi y Paula Colombo. Escenografía y  Vestuario: Nicolás Nanni. Realización de Escenografía: Gastón Nanni. Realización de Vestuario: Celia Cohan. Iluminación: Alejandro Le Roux. Música Original: Pedro Rossi. Diseño Gráfico: Verónica Duh. Soporte Audiovisual: Sebastián D’Angelo y Virginia Mañe. Asistencia de Dirección: David Robles. Viernes a las 21 hs. hasta el 23 de marzo inclusive. A partir del 1° de abril, domingos a las 19 hs. El extranjero, Valentín Gómez 3378. Informes: 4862-7400. Entrada $60.

12 de febrero de 2012

MÚSICA | Mariano Otero Quinteto en Sala Siranush | Un Rangolis rojo

Por Guillermina Gandola



“Este concierto tiene una única dedicatoria. Para Luis Alberto Spinetta”. (M. O.)
Estas palabras también.  


El compositor y músico referente del jazz Mariano Otero compartió su última creación discográfica en una noche cargada de una energía especial. 

El disco se llama Rojo y fue grabado junto a reconocidos artistas como Liliana Herrero, Javier Malosetti y Luis Alberto Spinetta. Cuando pensé en "rojo" recordé un libro de Rangolis para colorear de la editorial Imaginador que describe al rojo como: un color que simboliza la energía y la vitalidad. Está asociado con el poder y con la agresividad. Es un color capaz de vigorizar sentimientos como el amor, la felicidad y la alegría. Es un gran energizante. Es uno de los colores indicados para personas deprimidas.


Y justamente todo ese "rojo" fue provocado en mí por la música de Otero y su quinteto, a pesar de la melancolía que se respiraba. Las melodías de Rojo son sensuales, fuertes con silencios oportunos, estridentes. Rojo parece anticipar lo que contiene, es un disco sugestivo.  

La luz violeta que tiñe el escenario, los bajos profundos llenándome el alma, las voces vibrantes de los espectadores, también son parte de la música. Monosílabos, camisa y jean, jazz melódico, percusión, excesos, funky, deleites. 

Estas palabras reflejan los sentimientos que me invadieron mientras los escuchaba y veía. Pero volvamos a los Rangolis… Los Rangolis son dibujos hechos generalmente con tierra y arroz que adornan las entradas de las casas en la India, son una expresión de adoración a las divinidades y protegen al hogar.

Siempre tuve la tendencia de establecer (buscar) conexiones entre los acontecimientos que se presentan. Reflexioné sobre la conexión entre la vida y la muerte y recordé una frase escrita por José Saramago en El evangelio según Jesucristo: El barro al barro, el polvo al polvo la tierra a la tierra, nada empieza que no tenga fin, todo lo que empieza nace de lo que se acabó. Y Spinetta, que había fallecido el día anterior, y había participado en la canción “Hay” del disco, se hizo presente en la voz de Mariano mientras cantaba “Hay un halo de tu luz que asoma en la mañana gris para saber si estoy dispuesto a volar por algún sueño que se deje recordar...”

Finalmente, el concierto se transformó en un Rangoli rojo en adoración a una divinidad que siempre será parte de nuestro hogar, protegido también por el mismo musical Rangoli rojo.

Mariano Otero Quinteto se presentó el jueves 9 de febrero en el ciclo El Living de Palermo, en la Sala Siranush, Armenia 1353. Próximas fechas: Jueves a las 21 hs. 16/2. Hilda Lizarazu. 23/2. Moris - Birabent. Localidades: $ 80, $90 y $ 100. Informes y reservas: 4775 - 2877 o por Ticketek.