22 de mayo de 2012

TEATRO | "Hernanito" de Alejandro Acobino | Cumbia evangelista, y de la buena



Por Ximena Zabala

¿Sabés lo aburridas que son las páginas web de las empresas metalúrgicas? le pregunta en un momento el dueño de la pyme, Juan Jorge, a su único empleado, y luego le pide consejo: ¿Qué hago?, le dice al negro. ¿A la nuestra le pongo chistes o no le pongo? El poder de este dubitativo jefe se evidencia precisamente en la posibilidad de atormentar continuamente a su subalterno con cuestionamientos, de los más absurdos, que él no puede resolver. Bueno, como casi todos los jefes. Y así, como una cosa únicamente surge cuando logra distinguirse plenamente de aquello que no es ella, Juan Jorge solo aparecerá nítidamente cuando Oriundo, el obrero evangelista, despliegue todos sus matices. A partir de ese juego de espejos y contrapuntos emocionales y políticos crece la obra.

Hernanito se repone los domingos en el teatro No Avestruz de Palermo luego de la muerte de su guionista y director, Alejandro Acobino. Mantiene, en esta segunda vuelta, la dupla actoral original, Rodolfo Demarco y Fernando Gonet. Acobino estudió un par de años de Química y es evidente que algo aprendió. No solo por las tensiones y los climas que logra equilibrar en escena, enriquecidos por un excelente manejo de la luz y el sonido, sino también porque la fórmula Demarco/Gonet difícilmente pueda ser más noble. A Hernanito hay que verla, amarla, putearla, odiarla y pensarla. Irritará quizá su escepticismo, pero no sin dejar huella. En fin, tango que me hiciste mal y sin embargo...100% recomendable.  

"Hernanito". Dramaturgia y dirección: Alejandro Acobino. Actúan: Rodolfo Demarco y Fernando Gonet. Director asistente: Ezequiel Delfino. Diseño de iluminación: Marco Álvarez. Escenografía y vestuario: Rodrigo González Garillo y Amelio Cardozo Gil. Domingo, 19 hs. NO AVESTRUZ, Humboldt 1857. Entradas: $ 50 y $ 40 (estudiantes y jubilados). 

16 de mayo de 2012

TEATRO | "Tempeste" de Pepe Márquez | En medio de la tormenta



Por Guillermina Gandola

Quizá la tormenta sean las almas de hombres danzando al compás del viento, quizá sean hadas exaltadas aleteando sus alas o un Dios soplando muy fuerte… En el caso de Tempeste fueron hombres con extremidades transparentes, texturadas y en constante movimiento.

Tempeste es un proyecto que lleva más de un año de experimentación desarrollado por El Grupo Ensamble Tempeste que propone representar a través del cuerpo, una fragmentación sensitiva de La Tempestad, escrita por el dramaturgo inglés William Shakespeare en el Siglo XVII y representada por primera vez en 1611.   

La obra se sumerge en el texto de Shakespeare y lo reinventa, lo deshace y lo rearma con el cuerpo, los sonidos primitivos, las risas, la furia, el dolor, la imposición y compasión. Busca resignificar los elementos del teatro: los actores, la escenografía, el vestuario, la música y la voz, sin palabra, como uno de los recursos fundamentales para contar esta historia de tiempos de colonización y descubrimientos de tierras desconocidas como América. 

Es una obra de teatro físico, danza con marionetas y cuerpos en movimiento sobre los que se creó la estructura rítmica que le dio vida a la música original y orquestal producida por Tempeste como base de la escenografía sonora. Los vestuarios son livianos, trasparentes y también están vivos, se fusionan con el actor y se alimentan mutuamente creando así una ilusión sobrenatural para el espectador. 

"Tempeste". Concepción visual, escenografías dinámicas y vestuario: Azul Borenstein. Música. Fabio Zurita. Luces: Gonzalo Berdes. Marionetas: Azul Borenstein y Mélina Repond. Bailarines actores, manipuladores, en elencos alternativos: Próspero: Atilio Schweizer, Clever Aderino Naim Allaime. Miranda: Natalia Mariel, Giovanna Carimati. Fernando: Lizandro Tadgom, Esteban Esquivel. Manipulan a Ariel: Laura Tugentman, Pedro Carlos De Simone. Realización de escenografías dinámicas: Clara Ventura, Mélina Repond, Lucía Lossada, Betania Rabino, Ana Latini, Natalia Goldraich, Flor Szwed, Tamara Varela. Realización de Vestuarios: Betania Rabino y Ines Robotti. Realización de marionetas: Clara Ventura, Ana Latini, Flor Szwed, Natalia Goldraich. Realización de tocados y pelucas: Lucía Lossada. Maquillaje: Tamara Varela. Producción: Iris Intilangelo. Dirección, coreografía y dramaturgia. Pepe Márquez. Jueves a las 21 hs. C.C. de la Cooperación, Av. Corrientes 1543. Entrada: $60.

11 de mayo de 2012

TEATRO | "La laguna" de Agostina López | Como una stop movie


Por Ximena Zabala

El auto en algunas familias es como otro integrante, se nos parece a veces más que un hermano, nos ha visto sufrir y disfrutar. El auto para algunos es un gran compañero. Hay artistas que miden su vida en discos o en libros que recuerdan etapas desde su obra, pero muchas familias pueden contar su historia a partir de sus autos, en La Laguna el auto funciona casi como un cuarto personaje. Si esta obra fuese una película no sería una road movie, sería una stop movie. En este rato que se toman un padre y sus dos hijas para estirar las piernas antes de seguir camino a casa de la abuela enferma pasa todo. Y  pasa alrededor del auto detenido cerca de una laguna. 



Denise Groesman interpreta a María, la más extrovertida e hinchapelotas de las hermanas que sin dudas, es el personaje que mueve la trama. Martina Juncadella es Lucía, la hija tímida y tierna y Germán Da Silva es el padre. Ellas viven una adolescencia dilatada y este rasgo de inmadurez muy probablemente les venga de su padre, que no quiere arrancar el auto ni enfrentarse a la posible muerte de su madre. Sin embargo hay cierta medida de la realidad que, por más que se nieguen a descubrir, va emergiendo durante la obra, como en una laguna donde la profundidad es tan escasa que deja llegar los rayos de sol hasta el fondo. Son tres personajes transparentes de pliegues evidentes que se empeñan en ignorar cualquier situación que les genere dolor, la muerte, la separación, el paso del tiempo. Afortunadamente todo lo melancólico en la obra se narra en clave cómica, que es siempre el mejor modo de enfrentar al sufrimiento. 

"La Laguna" de Agostina Luz López. Actúan: Martina Juncadella, Denise Groesman y Germán De Silva. Domingo 20.30 hs. Camarín de las Musas, Mrio Bravo 960. Entrada general: $ 50. Jubilados y estudiantes  universitarios: $ 35 (presentando acreditación) 


4 de mayo de 2012

TEATRO | “Puig 70. Lo que calma el ansia de los muertos” de Laura Córdoba | Lo que pasa con lo que no se ve

Por G. C. R.



Lo que pasa con el alma es que no se ve
Lo que pasa con la mente es que no se ve
Lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?

Alejandra Pizarnik


Puig 70. Lo que calma el ansia de los muertos es una obra intertextual con The Buenos Aires Affair de Manuel Puig (1973). No se trata de una adaptación ni pretende ser una traspolación de la narrativa al lenguaje escénico. Se trata de una apuesta particular que evoca el universo literario de Puig por otros medios. Si allí podemos encontrar, básicamente, tres microhistorias, de las cuales, al menos una, nos permite reconocer directamente a los personaje de la novela, Gladys D’Onofrio –una artista plástica - y Leopoldo Druscovich -el hombre que la seduce y somete-, hay otras cuestiones de peso en las que reconocemos la esencia de The Buenos Aires Affair: algo que inquieta, algo que incomoda, algo que parece ponernos en alerta de que lo peor es aquello que potencialmente está por venir.

En efecto, los tres paneles que componen Puig 70 son microhistorias de violencia, de tormento, de pasión y muerte. La primera de ellas es la que mencionábamos, la historia de Gladys, que ha sido secuestrada por su amante, Leopoldo, y atada a la cama de un hotel para evitar que asista a su propia muestra de arte. La segunda es la historia de un joven militante enamorado de un estanciero a quien, a pesar de ser correspondido, lo asesina, se suicida y no entiende por qué puede continuar hablando en una dimensión distinta a la de los vivos. El tercer panel alude claramente a la tragedia de Medea: la mujer celosa que cobra venganza liquidando a su propia descendencia.

Más allá de los núcleos temáticos que cohesionan los tres paneles, hay una decisión sostenida a lo largo de la obra que le impone al espectador la tensa inquietud de no ver a los actores dialogando. En la escena de Gladys y Leo, un collar de perlas estalla como la voz del monólogo femenino que oiremos proyectarse desde atrás. Esa voz nos dice de sus miedos, del peligro del deseo y del amor. La segunda microhistoria extrema el recurso: toda ella divide el espacio teatral ya que ocurre detrás de un bastidor situado a espaldas del espectador. No son solo voces las que se emiten desde ese lugar, algo ocurre verdaderamente allí donde nos vemos tentados de girar y mirar. De tal modo, la sala se divide, por un lado, en una zona iluminada frente al público, donde nada ocurre y, por otro, en una zona oscura y obscena justificada por la presencia de la muerte. En el tercer cuadro, sabemos del filicidio a través de una nota periodística proyectada con una linterna sobre una sábana. Otra vez, el juego con el espacio dice más que las palabras, pero en esta ocasión, a través de la verticalidad: encumbrada en lo alto, “Medea celosa” observa al varón que la engañó.              

Contextualizada en los fervorosos años ’70, la obra luce un vestuario que se acopla a un permanente juego de contrastes. Si los hombres visten trajes neutros, oscuros; las mujeres aparecen engalanadas con vestidos de la época y pantalones Oxford que combinan con las vinchas que adornan las revueltas cabelleras. Otros objetos se sitúan en el mismo contexto, entre ellos, unos zapatos de plataforma que quedan abandonados en el escenario y un tocadiscos que emite el famoso “Pata pata”.  Pero, ¿qué es lo que calma el ansia de los muertos en esta obra? ¿Qué brebaje les sirve de sosiego? ¿Qué remedio para tanto mal? Si Puig nos enseñó que las radionovelas, los folletines, el melodrama y el cine podían funcionar como enmiendas contra una vida fría, seca y aburrida; en Puig 70, hay un parche clave: por momentos, la música distiende y alegra al tiempo que colisiona como el juego de luces y sombras que se proyecta en todo lo demás y que, al final, nos ayuda a respirar devolviéndonos un poco de vida. En Puig 70, lo que no se ve, lo que ingresa por otros sentidos, por el oído, fundamentalmente, parece recordarnos que, más allá de lo que podemos ver, existe toda una conspiración de invisibilidades, entre ellas, la de las palabras.       


"Puig 70. Lo que calma el ansia de los muertos" de Laura Córdoba. Actúan: Marina Bazzolo, Damian Frusciante, Ricardo Lago Oliveira, Guido Silvestein, Lorena Szekely. Vestuario: Mercedes Piñero. Escenografía: Mercedes Piñero. Diseño de luces: Miguel Solowej. Música: Eduardo Bertaina. Asistencia de dirección: Lucila Arietti. Producción: Lucila Arietti y compañía “La inspiración de los niños”. Coreografía: Vivian Luz.  Domingos, 20.30 hs. La Carbonera, Balcarce 998. Entrada: $ 50.

1 de mayo de 2012

TEATRO | "Guardapolvos" de Tamara Kiper | Reconstrucción de una historia


Por Guillermina Gandola


- No me animé a preguntar.
- Por qué.
- Porque no. Me da miedo. Me raspa la garganta. Tengo miedo de hacerla sentir mal. Qué mierda, debería ser al revés. Tengo miedo a la oscuridad porque en ella no puedo ver qué pasa cuando pasa lo que pasa. ¿Dónde está el guardapolvo? 
- Se lo llevaron con su guardapolvo. 
- Esta alergia me mata, es el polvo. Y no se dónde esta la respuesta. No sé… 



Guardapolvos es la historia reconstruida como una carta que se ha roto en mil pedazos de su autora y directora Tamara Kiper. En ella Tamara relata su propia biografía: el secuestro y desaparición de su padre Luis Saul Kiper en la última dictadura militar. La autora decide tomar aquello que no puede matarse ni morir: el recuerdo, el dolor y la esperanza que  permite salir del estado de inmovilidad causado por el vacío de alguien que ya no está (pero está). 

La obra demuestra que el dolor puede mostrar diferentes caras y que, en definitiva, lo que mata (y moviliza a la vez) son las preguntas sin respuesta. Los por qué sin sentido. 

Guardapolvos es la historia de una familia que vive en torno a la ausencia, el silencio será su protagonista. Muchas veces ya no podrán callar y romperán el mutismo gritando, dándose la espalda, bajando la mirada o llevándola a un punto de fuga donde nadie pueda encontrarse y correr el riesgo de hablar. 

Cada una de estas mujeres transitará su dolor de diferentes maneras, porque el dolor es único, como cada historia. En este caso una historia oscura donde no se comprende lo que sucede y años después nunca se entenderá como pudo suceder, ni por qué. 

A través del silencio lo recordarán, cada una a su manera: inteligente, alto/bajo, audaz, gracioso/serio, hombre/niño, médico, marido, padre, hermano… Pero todas dirán que tenía puesto un guardapolvo cuando se lo llevaron.  

"Guardapolvos" de Tamara Kiper. Con Alejandra Carpineti, Gabriela Irueta, Nadia Marchione, Vanina Montes, Julia Montiliengo, Soledad Sauthier. Escenografía: Tamara Kiper. Diseño de luces: Ricardo Sica. Asistencia de dirección: Fabricio Mercado. Producción ejecutiva: Fabio Petrucci. Colaboración artística: Macarena Trigo. Lunes, 21 hs. Timbre 4, México 3554. Entrada $ 40. Descuento para estudiantes y jubilados 

24 de abril de 2012

TEATRO | "Touché, Doc" de Susana Torres Molina | La suerte es loca


Por Ximena Zabala

Los domingos son días difíciles para los locos, pero no solo para ellos, también lo son para sus psiquiatras. Un poco porque deben correr siempre al ritmo del último intento de suicidio o brote psicótico de sus pacientes y un poco porque en realidad los domingos son días difíciles de transitar para cualquier alma sensata.

Touché, Doc es un compiladito de domingos donde siempre pasa lo mismo; un psiquiatra chileno (Ricardo Saieh), un poco inseguro y meditabundo él, visita a una energúmena pacienta (Laura Lopez Moyano) que vive con su madre (Mirtha Bogdasarian). Ellas le compran sandwiches de miga al psiquiatra, y simulan todos los ademanes del agasajo, pero, en cuanto pueden, lo maltratan, lo descolocan. Sin embargo, creo que lo mejor de la obra no se devela en esta dinámica, bastante evidente, donde la relación médico paciente se va transformando y los límites de la cordura se van desdibujando. Pienso que su mérito se asienta en mostrar los absurdos de la locura, sus complejidades, y las mecánicas familiares para entrar y salir de estados de tensión y desequilibrio con mucha facilidad. Sin dudas los mejores diálogos se entablan entre madre e hija, allí emerge lo más triste y los más gracioso del trastorno de ambas.

Cierto es que los tres personajes están medio “Touché”, hay que ver cuánto de su despliegue nos toca como espectadores, como dice el proverbio “la suerte es loca, al que le toca le toca”, y con Touché, Doc pasa un poco lo mismo.  

"Touché, Doc" de Susana Torres Molina.  Actúan: Mirta Bogdasarian, Laura López Moyano, Ricardo Saieh. Asistencia de dirección: Maximiliano Galeano, Malena Gallegos. Producción: Ricardo Saieh. Dirección: Elvira Onetto. Sábados, 20.30 hs. Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. Entrada: $50.

21 de abril de 2012

BAFICI (*) | "Al cielo" de Diego Prado | Muchacho punk


Por Guillermina Gandola


El film Al cielo, dirigido por Diego Prado se trata sobre caminar incansablemente buscando un rumbo, una señal que nos aleje de la inercia que supone la cotidianeidad atravesada por la rutina. Trata sobre Andrés, un adolescente de piel muy blanca y cachetes enrojecidos que se baña, come, duerme, va a la escuela, anda en bici, reparte panfletos vestido de empanada para una pizzería y escucha música punk, al parecer lo único que lo motiva. 



Andrés se encuentra entre dos mártires: Dios y el líder de una banda punk que muere por sobredosis; ambos representan de alguna forma su adentro mientras que afuera se ubican los “mandatos” sociales y la libertad. Su madre no sabe qué hacer con su poca motivación y piensa que el grupo de jóvenes de la iglesia del barrio es la solución para “despertarlo” de ese sueño que lo mantiene pasivo en cada acción cuasi robótica.

Lo que muchos como su madre no se dan cuenta es que la pasividad y la falta de interés hacia la vida también se puede dar estando en movimiento, participando, haciendo, ocultando, sin sentido, solo para llenar un vacío que genera el no ser auténtico. 

Andrés encontrará en la iglesia su motivación pero no precisamente en el grupo de jóvenes sino en la fusión de su deseo más profundo y temido con la música. Andrés se encuentra así mismo. 

Al cielo habla sobre la búsqueda de la esencia, se trata de esa incansable espera por rencontrarnos, sin prejuicios de sexo o religión, sin un afuera limitante, solo con nuestra identidad.


(*) Al igual que ocurrió en el año 2008, cuando no éramos un blog sino una revista mensual punto.com (http://ruletachina.com/), este año tampoco fuimos acreditados para el BAFICI. Igual, creemos que el cine no tiene la culpa.