14 de enero de 2013

DISCOS | "Lost Sirens" de New Order | Un trascendental disco póstumo

Por Eugenia Guevara


El encuentro con Lost Sirens, nueva producción de New Order, fue de la misma calaña que el que tuve con Get ready (2001), hace ya una docena de años. Entonces, la cabeza se me había ido quebrando dócilmente a partir de Crystal, canción poderosa que abría aquel disco de la banda de Manchester y que, justamente, hablaba de nuestra condición cristalina, siempre al borde del quiebre. La canción era promocionada con un videoclip donde unos bellos adolescentes representaban al grupo cantando la canción, con la misma estética que estaba presente desde la ambigua y minimalista portada del disco. La propuesta en su totalidad era fabulosa, inteligente, creativa y, aunque los New Order ya tenían dos décadas de vida, seguían haciendo una música con una frescura y una energía rotundamente joven, como la que exudaban esos modelitos que los corporizaban en el video y en el disco. 

Siempre me había conmovido y había admirado profundamente el hecho de que, luego de la muerte de Ian Curtis, el guitarrista Bernard Sumner, el bajista Peter Hook y el baterista Stephen Morris, hubieran podido transcender la muerte. Y a Joy Division. Aún hoy lo pienso y me resulta increíble, una proeza del campo de lo heroico o lo mítico, tanto en lo existencial, como en lo musical, porque New Order supo recoger lo que sembró Joy Division para mixturarlo, matizarlo o hacerlo evolucionar, de mano de la música electrónica. Y el resultado era y es - hasta ahora- emocionante. 


Aunque Peter Hook dejó la banda (en realidad, dijo que se habían separado, lo que fue desmentido rápidamente por el resto a través de un comunicado), este disco puede considerarse el último de New Order con su legendario bajista. Lost sirens, como de alguna manera su nombre lo anticipa, está compuesto por ocho canciones que fueron grabadas en oportunidad de Waiting for the siren's call - el último disco que lanzaron en 2005 - pero que no llegaron a editar. Y lo extraño es que, a pesar de que Waiting for... no es malo para nada, si no que más bien está bastante a la altura de la banda, las canciones que se "perdieron" entonces y fueron rescatadas ahora, se encuentran, posiblemente, entre las mejores que han creado en toda su historia.

Ya desde la apertura con I'II stay with you, composición que puede opacar a Crystal tanto por su capacidad de incitar (incentivar o estimular) al baile como por la sabiduría y calidez de su letra, este nuevo disco se exhibe como una auténtica bomba. Incluso puede volver a  quebrar con suavidad, sin encontrar resistencia, a una cabeza escéptica y un gusto estético  cansado. No hay canción fea, aburrida, triste o corriente: Sugarcane, Recoil, Shake it up, son todas distintas, hermosas, sensibles y enérgicas, como lo es también Hellbent, que ya conocíamos porque fue incluida en 2011 en el compilado Total. from Joy Division to New Order. Sin dudas, Californian Grass, I' ve got a feeling y la velvet undergroundiana I told you so, son superiores, e irán ya mismo a integrar el panteón de las canciones trascendentales junto con Regret, Bizarre Love Triangle o Ceremony.

No sabemos qué pasará ahora con New Order y su producción con la partida de Hook. El año pasado han ofrecido conciertos con la antigua tecladista de la banda Gillian Gilbert. Se han peleado mediáticamente: Hook y los New Order, New Order y Hook. Es probable que este disco sea el último - el disco póstumo - de la banda tal como la amamos - o la hemos amado. Y en el final, una vez más, ya con tres décadas de vida, los muchachos han demostrado que el tiempo no mina el talento y que la juventud no tiene nada que ver con la edad. 

2 comentarios:

Franco Belharch dijo...

Increible Sugarcane. Muy buena nota por cierto.

Eugenia Guevara dijo...

Si, Sugarcane es genial. Y te está tirando un montón de "mensajes"!
Gracias!