3 de octubre de 2012

TEATRO | "Los Bagres" de Sutottos | Invitados a ir hasta el fondo




Por G.C.R.
“Oh, dónde estás mi amada de esta noche, 
agitadora de caderas, 
dónde está tu culo portentoso 
chocando con otro gigantesco 
al son viroso de la cumbia […]”

Washington Cucurto, Hasta quitarles Panamá a los yanquis  


En el ingreso al mundo de Los bagres todo suena desbordante y eufórico. Apenas se entra a la sala, la cumbia de Los palmeras se siente penetrante y enérgica. Minutos más tarde, las primeras palabras que escuchamos pronunciar a los actores extreman un lenguaje multiplicado en groserías e improperios. Nada está medido. Todo es activo y huracanado. Es que estamos en Constitución y el color local parece obligar a los rojos, a los amarillos, a los verdes chillones, a lo que intensifica la fuerza vibratoria. Como axis de ese mundo se erige un culo dominicano (el de Claudia), parte trasera que imaginamos en razón de la hiperbólica descripción que profieren los dos personajes seducidos por la belleza y exuberancia de la dama. Así, Juan Carlos y Daniel emiten grotescas alabanzas en honor a un culo que les pertenecía en otro tiempo, en una especie de edad dorada donde todo era mejor. Ahora, lastimosamente abandonados por Claudia, deciden alejarse del barrio e ir de pesca al Riachuelo. En el trayecto, los sorprende un accidente que, lejos ya de la cucurtiana urbe, los conduce al fondo cenagoso de las aguas contaminadas. Allí se produce el efecto fantástico: como el pez mutante de tres ojos que habita las infectas aguas de Springfield, Daniel y Juan Carlos son transformados en una extraña especie íctica.

A partir de la alteración, el humor se agudiza en una comicidad que destaca no solo lo verbal sino también el juego físico: gestos, miradas y sutiles (sutilísimos) movimientos exploran el contacto entre los actores, pero también se lanzan improvisadamente hacia el público cuando, por ejemplo, suena un inoportuno celular o se dispara el indiscreto flash de una cámara fotográfica. Una seguidilla de sketches hace gala de la inteligente dramaturgia y, fundamentalmente, del arte actoral de Andrés Caminos y Gadiel Sztryk sirviéndose de todos los recursos técnicos posibles, desde el clown hasta la parodia televisiva que, por un momento, evoca una suerte de Bob Esponja trasladado al fondo de un riacho que explota la natural inocencia cómica del personaje animado duplicando el efecto humorístico. 

Sumado a la música y al vestuario, el juego de luces se acopla al de los objetos en un efecto vibrante y oscilatorio. El artefacto corresponde a unos atractivos peces de colores iluminados, muñecos gomosos que recorren el espacio escénico para mostrarnos que en el Riachuelo no todo está muerto. Allí mismo, lejos de la imagen de la sirena perfecta, los hombres-pez/ los hombres-bagres se esfuerzan por fagocitar a las especies más pequeñas. En una ingeniosa sátira, Juan Carlos y Daniel proyectan instalar una absurda feria acuática que simboliza el desmedido afán de consumo, de comprar y de vender para sentirse mejor.

Finalmente, poco importa que ni Juan Carlos ni Daniel logren recuperar a la mujer de caderas hipnóticas. Importa, eso sí, que buceando en las profundas aguas de los Sutottos nos encontramos inmersos en un juego dinámico y divertido donde la extraña mueca que surge de la carcajada parece transfigurar nuestros rostros como lo hacen gradualmente los hombres-pez, los hombres-bagres que sobreviven en el fondo turbio del río.               

“Los Bagres” de Sutottos: Andrés Caminos, Gadiel Sztryk. Dirección de arte: Fernando Dopazo. Vestuario: Lara Sol Gaudini. Asistencia: Belén Diambra. Realización de objetos: Paula Molina. Realización audiovisual: Rocío Crudo. Fotografía: Pablo Linietsky. Asesoramiento artístico: Daniel Junowicz. Colaboración artística y dramatúrgica: Daniel Casablanca. Sábado 22.30 hs. Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131. Entradas: $50, $40.

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